Finca Isabel Novoa nace de la unión de dos raíces familiares: el nombre de Isabel, madre de su fundador, y el apellido Novoa, heredado de su padre. Más que un nombre, es un homenaje a quienes sembraron valores, trabajo y perseverancia. Cada árbol, cada fruto y cada logro de la finca honra esa historia familiar que sigue creciendo con cada cosecha.
2016 · El cambio hacia lo orgánico
La inquietud por cuidar mejor la tierra llevó a dar el primer gran paso. Se abandonaron progresivamente los químicos y comenzó una nueva etapa basada en prácticas orgánicas, observación y aprendizaje constante.
2021 – 2023 · El círculo biológico comenzó a cerrarse
Con la incorporación de mango, jengibre y vainilla, la finca inició un proceso de diversificación que transformó su equilibrio natural. Poco a poco regresaron más formas de vida, aumentó la biodiversidad y el ecosistema comenzó a sostenerse por sí mismo, acercándose al cierre completo de su círculo biológico.
Creemos que la mejor fruta no se produce en masa; se acompaña. Por eso avanzamos hacia un modelo donde cada fruto sea observado, cuidado y cosechado de forma individual para alcanzar estándares premium de calidad y sabor. Al mismo tiempo, seguiremos ampliando nuestro sistema regenerativo con la incorporación de hongos y setas, fortaleciendo la biodiversidad y creando nuevas oportunidades para una agricultura más consciente.